Niños Misioneros
Decálogo del niño misionero:
1.- Un niño misionero mira a todos los hombres con ojos de hermano.
2.- Un niño misionero conoce a Jesús, ama como Jesús, no se avergüenza de hablar de Jesús.
3.- Un niño misionero reza todos los días a su Padre Dios por sus hermanos, y todos los niños del mundo.
4.- Un niño misionero siempre dice: ¡Gracias!
5.- Un niño misionero goza de poder dar.
6.- Un niño misionero está alegre en el servicio.
7.- Un niño misionero sabe que su persona es más necesaria que su dinero.
8.- Un niño misionero es generoso aunque le cueste.
9.- Un niño misionero busca soluciones y las encuentra.
10.- Un niño misionero siempre piensa en «nosotros».
Este decálogo se constituye como la base del trabajo que realizaremos desde el Club con nuestros pequeños socios. Valores que, por desgracia, cada vez son menos frecuentes en nuestra sociedad y que, aunque nos resulte difícil de creer, se van interiorizando poco a poco en sus corazones y mentes, haciéndolos crecer como personas íntegras.
Pero de nada serviría que el trabajo realizado quedase limitado a la labor de catequesis, o a los encuentros de los niños en el club. Nuestra intención, tal vez, peque de una ambición excesiva pero creemos, de corazón, que los valores descritos en el decálogo sólo adquieren fuerza si se trabajan en todos los ámbitos en los que se desarrolla la vida de nuestros pequeños, entre ellos la escuela y la familia. Por ello, antes de presentar el "contrato" de adhesión al Club a nuestros niños, enviamos a sus padres y familiares la siguiente CARTA DE COMPROMISO.
Queridos padres:
Nos dirigimos a ustedes con el propósito de presentarles una actividad compartida entre padres, hijos, maestros y parroquia.
Es una actividad opcional, que pueden acoger, o no, y participar en el compromiso de educar en valores a nuestros hijos.
Preocupados por un mundo consumista y agresivo y con el firme propósito de intentar mejorarlo, queremos seguir en este camino creando un CLUB DE NIÑOS MISIONEROS en donde ellos adquieran compromisos para sus semejantes y para consigo mismos y que esto les ayude cada día a ser mejores personas.
“La asignatura más importante de la vida de todo ser humano es aprender a ser persona en todo momento y en todas las circunstancias”.
Esta propuesta nos ayudará, si quieres adquirir este compromiso, a caminar junto a nuestros hijos hacia un mundo mejor.
A la primera conclusión que nos lleva la necesidad de educar en valores es a la de pensar que primero hemos de practicarlas nosotros. Para esto es necesario, dentro de este mundo acelerado en el que vivimos, la reflexión que nos permita cambiar, mejorar siempre. Preguntarnos con frecuencia si estamos llevando una vida recta y congruente con los valores que deseamos transmitir a nuestros hijos.
Deseo que mis hijos sean....
Deseo que mis hijos tengan....
¿Qué nos aporta el ser solidarios, compartir, tener presente al otro, saber la suerte que tengo de tener lo que tengo, crecer compartiendo?, ¿Puede todo esto hacerme mala persona...?
Una cosa es segura: los niños son la semilla del futuro y en ellos está la posibilidad de cambiar al menos un poquito el mundo.
Si quieres para tu hijo todo esto, firma como avalista, si no quieres ser partícipe de esta iniciativa también lo respetamos porque de eso se trata, de respeto, de tolerancia, sencillez, compartir, igualdad, en una palabra PAZ para consigo mismo y el resto del mundo.
Partiendo de la aceptación del compromiso implícito en esta carta, se tramita el "contrato" de adhesión al Club a los niños que quieren hacerse socios. En él los niños se comprometen a llevar a cabo unas cláusulas que serán avaladas por sus padres o "avalistas", implicándose, así, en el mismo compromiso que sus hijos.
No se pretende que este "contrato" suponga una aportación económica periódica o una participación inexcusable en todas las actividades de los programas de colaboración para los proyectos asumidos por las parroquias, pero sí compromete a revisar el decálogo y las cláusulas del contrato cada vez que se estime que alguno de ellos pueda verse vulnerado por la actitud del niño o porque haya que premiar sus actuaciones en el cumplimiento de las mismas.
Una vez firmado el contrato el niño pasa a formar parte del Club de Niños Misioneros. Se le hará entrega de su carnet de socio con un número que quedará registrado,
se hará una ficha con sus datos
y se le convocará para las actividades relacionadas con las diferentes campañas.