¡GRACIAS!
Agradecer también a directivos y locutora de RADIO GÁLDAR la oportunidad de dar a conocer esta iniciativa, de esparcirla a los cuatro vientos para que aquellos que creemos que debemos hacer algo para lograr alguna pequeña mejora de los hermanos menos afortunados, sepamos dónde podemos compartir nuestras inquietudes o nuestras experiencias, disfrutemos de las actividades realizadas o tengamos información de aquellas que están por venir.
Sobre todo agradecer a los niños que forman parte del Club de Niños Misioneros, niños que con su particular inocencia, nos hacen caer en cuestiones que, como adultos, hemos perdido la capacidad de apreciar.
También a sus padres que, desde sus hogares, hacen crecer la llama de la solidaridad en sus pequeños corazones.
Somos conscientes de que la igualdad en el reparto de riquezas del mundo es, todavía, una idea utópica, pero la esperanza de que muchas pequeñas voluntades puedan convertirse en el inicio de un cambio que erradique la miseria de aquellos que no pueden cubrir las necesidades más básicas de alimentación y salud, en situación de pobreza, nos da aliento para seguir trabajando en pro de los más empobrecidos.
Animarles a que participen en éste u otro proyecto, opinen, colaboren, cooperen, animen, apoyen. Pónganse al lado de aquellos que aportan ideas, sirvan de pilares para los que cuentan con el don de hacer llegar a los demás la conciencia de que las cosas pueden ser de forma diferente.
Cada vez que se nos ocurre un gran negocio que proporcionará grandes beneficios económicos a sus patrocinadores podemos tener la certeza de que, por lo menos, unos pocos SUFRIRÁN el escarnio del "progreso".
Eduquemos a nuestros niños y niñas en la solidaridad. Compartir no es ceder nuestros bienes en favor de otros, compartir es ganar justicia, igualdad, amor. Es ganar la batalla de la frustración de no poder poseer, de la envidia de lo que tiene el otro y yo no puedo tener. Ellos podrán hacer cambiar las cosas hasta el punto de hacer desaparecer el calificativo de utópico de la idea de igualdad.
¿Se imaginan lo maravilloso que sería que diesen la noticia de que el hambre ha sido erradicada del mundo como si fuese la viruela, o que ya no mueren personas en viajes en patera o cayuco porque ya no es necesario que abandonen sus países de origen?
Imaginen que se establece como norma que se admitiesen en los países del primer mundo a todos aquellos que tuviesen inquietud para aprender y formarse en el respeto a sus creencias en vez de prohibir su entrada en los mismos por este motivo. Y que, una vez hubiesen completado su formación, se fomentase su vuelta a sus paises de origen para desarrollar sistemas económicos estables, permitiendo una evolución del bienestar social que evitase el que arriesgasen su vida en manos de aquellos que se enriquecen a costa de su seguridad.
Partiendo de la base de que todos somos criaturas del mismo Dios padremadre, y de que aquello que nos planteamos, en cuanto a la colaboración con nuestros hermanos de Camerún, lo hacemos desde nuestra Fe, que proclama el amor y la solidaridad con aquellos menos favorecidos, alentamos y agradecemos a todos los que creen en nuestro proyecto, o cualquier otro de la misma índole, para que sigan involucrándose, desde cualquier perspectiva, haciendo aquello que mejor se les dé. Todos los esfuerzos son pocos.